Noticia | | 24-04-2020 | ±3 minutos tiempo de lectura

Un año después de los ataques terroristas en Sri Lanka, el país está luchando por retomar la normalidad. El brote mundial del coronavirus también está afectando a Sri Lanka, algo que el país no puede permitirse en este momento.

Atentados terroristas durante la Pascua

El 21 de abril de 2019 tuvieron lugar una serie de atentados terroristas en Sri Lanka, tanto en zonas poco pobladas como en zonas densamente pobladas. Más de 250 personas murieron, incluyendo 45 extranjeros. Como consecuencia de estos atentados, el turismo en Sri Lanka disminuyó drásticamente. Países de todo el mundo emitieron una recomendación de viaje negativa para Sri Lanka. El país, que hasta entonces había sido muy popular, pasó a estar en una lista negra. Como la economía de Sri Lanka depende en gran medida del sector del turismo, esto supuso un duro golpe para el país.

Lenta recuperación

El Gobierno de Sri Lanka adoptó medidas concretas para garantizar la seguridad tanto de la población nacional como de los viajeros extranjeros. Esto obtuvo resultados positivos. El número de viajeros a Sri Lanka comenzó a aumentar constantemente y Sri Lanka recibió elogios por todo el mundo gracias a su enfoque del trágico acontecimiento. Además, el país también se estaba recuperando lentamente a nivel social. La población se unió para ayudarse mutuamente, sobreponiéndose a la violencia sectaria que ha hecho sufrir mucho al país en el pasado. Parecía que Sri Lanka había superado la crisis con éxito, pero entonces llegó el coronavirus.

Coronavirus en Sri Lanka

Como en tantos países, el coronavirus también ha llegado a Sri Lanka. Por el momento, las cifras son relativamente bajas, especialmente en comparación con países occidentales, pero se teme que cuantas más pruebas se lleven a cabo, mayor será el número real de infecciones. Un problema mucho más grande es que ahora hay ciertos grupos que están siendo atacados y acusados de propagar el virus. Se trata de grupos como los refugiados, los pobres y los musulmanes. Especialmente este último grupo está pagando el precio de la pandemia. Con el recuerdo todavía vivo de los atentados, la gente es más propensa a desalojar a los musulmanes de sus casas, despedirlos y en casos extremos incluso negarles atención médica. El gobierno y las organizaciones de derechos humanos piden unidad a la población, especialmente en estos momentos difíciles.

El gobierno de Sri Lanka adopta medidas estrictas

Otra cuestión delicada para muchos activistas de los derechos humanos son las duras medidas adoptadas por el Gobierno de Sri Lanka para sofocar el brote de coronavirus. Hay toque de queda y el gobierno controla muy estrictamente si esta prohibición se cumple. El gobierno ha recurrido incluso al ejército para asegurarse de que nadie rompa las reglas. El gobierno ha calificado varias veces de “guerra” la lucha contra el coronavirus, palabra que sigue siendo muy delicada para el población de Sri Lanka. No hace mucho tiempo que el país fue desgarrado por una cruenta guerra civil. Muchos consideran demasiado extrema la forma dura y autoritaria con que el gobierno de Sri Lanka está tratando de controlar la crisis.

Para los viajeros extranjeros, las medidas son también muy estrictas. Sri Lanka ha impuesto una prohibición total de viaje a todos los turistas y viajeros de negocios que quieran viajar al país. Esto también se aplica a las personas que ya hayan solicitado un visado Sri Lanka. Aunque el visado le permitiría normalmente entrar en el país, esto ya no es así. Los visados concedidos no pueden utilizarse temporalmente. Sin embargo, un visado ETA para Sri Lanka es válido durante seis meses. Todavía no está claro cuánto tiempo durarán las medidas actuales contra el coronavirus, pero existe la posibilidad de que se puedan usar los visados con suficiente validez restante para un futuro viaje a Sri Lanka.

Atención: la información de este artículo puede estar desactualizada. Antes de solicitar un visado para Sri Lanka, lea todo la información sobre la situación actual del coronavirus en Sri Lanka.