Noticia | | 24-04-2020 | ±3 minutos tiempo de lectura

La economía keniana se ha mantenido a flote durante años gracias a los trabajadores informales sin contrato permanente. Hasta la fecha, esto ha dado lugar a pocos problemas. Pero con el brote de coronavirus, las debilidades de este sistema quedan en evidencia.

Trabajadores informales en África

Kenia no es el único país de África en el que el mercado laboral está compuesto en gran medida por trabajadores del sector informal. En todo el continente africano, el 85,8 por ciento del mercado laboral está formado por trabajadores informales. Esto se compara con el 40 por ciento en el continente americano. La mayoría de estos trabajadores informales son mujeres. A menudo trabajan de limpiadoras o como niñeras, sin contrato. Según la Institución Brookings, la razón por la que este tipo de trabajo es tan popular, especialmente en África, tiene que ver tanto con la oferta como con la demanda. Muchos trabajadores, especialmente los más jóvenes, no tienen suficientes oportunidades de capacitación y educación, lo que hace que tengan menos probabilidades de obtener contratos permanentes. Al mismo tiempo, las empresas siempre buscan los trabajadores más baratos.

Las cifras en Kenia lo demuestran: casi 15 millones de kenianos trabajan en el sector informal, en comparación con casi 3 millones en el sector formal. La mayoría de esos trabajadores informales se dedican a las labores domésticas, son limpiadores, vendedores ambulantes o muchos otros trabajos. Mantienen la economía keniana a flote. Sin embargo, al mismo tiempo, tienen muy poca protección laboral, no tienen indemnización de cesantía, ni un reglamento de seguridad ni seguridad social. Estos trabajadores son vulnerables y se encuentran sin protección frente a las crisis como esta.

El coronavirus expone las debilidades de los sistema

Los problemas que plantea un sistema de este tipo han quedado despiadadamente en evidencia por la actual crisis del coronavirus. El primer caso de contagio por coronavirus fue confirmado el 13 de marzo. El gobierno de Kenia tomó rápidamente medidas concretas y cerró las escuelas y los establecimientos de entretenimiento e impuso una prohibición total de viaje. Ya no se permite la entrada en el país a los viajeros extranjeros, aunque tengan un visado válido para Kenia. Se pide a los empleados que trabajen desde casa, con la excepción de aquellos en “ocupaciones críticas o esenciales”.

El problema es que el trabajo en todo el sector informal, del que depende una gran parte de la población de Kenia, se está reduciendo rápidamente. Los vendedores ambulantes tienen que cerrar sus negocios, los limpiadores tienen que quedarse en casa, y muchos otros trabajadores ya no son bienvenidos en el trabajo o no pueden realizar su trabajo. Estos trabajadores tampoco reciben beneficios porque trabajaban sin contrato. Ahora dependen de sí mismos. Muchos se ven obligados a romper las reglas de cuarentena para traer el pan a la mesa. Según los científicos sociales son principalmente las mujeres las que sufren porque la mayoría del trabajo informal lo realizan ellas.

El sector turístico está paralizado

Otra parte de la economía keniana que está sufriendo es el sector del turismo. Ahora que ya no se permiten viajeros extranjeros en el país, es especialmente aquí donde los golpes están cayendo. Kenia es un país relativamente popular en el continente africano, en parte gracias a su moderno sistema de visados. Los viajeros occidentales en particular se benefician de ello; pueden solicitar el visado electrónico para Kenia online. El sistema de visados en sí mismo sigue funcionando, pero los visados concedidos no se pueden utilizar por el momento. Aún se desconoce cuánto tiempo durará esta prohibición de viaje.